En esta entrevista, tenemos el placer de conversar con Albert Llovera, nuestro socio y sostenedor desde el comienzo de nuestra aventura, un piloto de rally excepcional que ha demostrado que los límites solo existen en la mente, compitiendo en las categorías regulares. Con una actitud inquebrantable y una pasión por el deporte, Albert nos comparte su experiencia personal, los desafíos que ha superado y cómo ha logrado mantener su espíritu de superación constante a lo largo de su vida. Su historia quiere inspirar a todos aquellos que creen que la discapacidad es un obstáculo, mostrando que con dedicación, innovación y confianza en uno mismo, se puede alcanzar cualquier meta.
Para quienes no te conocen en persona. ¿Qué cualidades crees que te definen?
Me considero una persona luchadora, con actitud, que no se cansa de ir para adelante en muchos frentes diferentes. Al final, creo que muchas veces nuestros límites los intenta definir la gente o la sociedad y uno intenta, no romper esos límites, pero intentar hacer lo que a cada uno le gusta realmente.
¿Qué crees que ha inspirado tu espíritu de superación constante?
No lo sé. Creo que me educaron un poco así. Somos 4 hermanos, yo soy el pequeño y en mi casa siempre han sido muy de tirar para adelante, luchadores y con gran afición al deporte. Entonces, quieras o no, todo eso te enseña.
La vida me ha ido tratando de la manera que me ha tratado. Y no digo, ni bien, ni mal. Simplemente que al empezar mi carrera deportiva como esquiador olímpico, creí que iba a vivir de mis piernas y mis piernas dejaron de funcionar cuando tenía 18 años. Ahora resulta que soy piloto y vivo de las manos, ya sabes, tampoco pensaba que llegaría hasta donde he llegado. Pero siempre he confiado en mí. Confiar en ti te inspira a luchar para conseguir lo que te propones. Aunque tengas que hacer mil cosas, yo hago de secretario, de manager, de piloto…
¿Hay algún deportista que te inspire, o una figura que te inspire?
Me gusta lo que hacen muchos deportistas, algunos son como ídolos y tengo muy buena relación con deportistas de mucho nivel, pero no me identifico con ninguno.
Al final, por los límites que tengo físicamente, a mi alrededor me decían “tú tienes que hacer deporte paralímpico” y yo no quería hacer deporte paralímpico. Yo quiero competir con el resto, no quiero participar en una categoría aparte.
¿Cómo ha evolucionado tu perspectiva sobre las limitaciones y posibilidades a lo largo de tu carrera deportiva?
Creo que hay que distinguir entre las limitaciones que nos pone la sociedad y las limitaciones que tenemos cada uno.
No se puede educar de la misma forma al campeón del mundo de rallies si no puede mover las extremidades inferiores. Te puedes acercar, pero contando solamente con las extremidades superiores tienes algunas desventajas. Controlar un vehículo de más de mil kilos, a ciento y pico, por tierra, dentro de un bosque no es lo mismo si lo haces solo con las manos que con las manos y los pies. Pero al mismo tiempo tampoco pensaba que tendría cinco campeonatos y cinco subcampeonatos y sin embargo, los tengo.
Ojalá hubiera tenido mucho más apoyo para trabajar en profundidad las adaptaciones. Al final piloto y copiloto son dos personas, pero si les sumamos, el acelerador, el freno y el embrague que yo llevo, más la silla de ruedas, somos tres en el coche. En las subidas llevo 70 kilos de más, que arrastro en las frenadas también. Y los llevo cuando voy de lado en las inercias también.
Si hubiéramos tenido más presupuesto para hacer tests y evolucionar además de hacer las carreras, seguramente hubiéramos llegado mucho más arriba. Pero no me quejo. Hemos llegado hasta donde hemos llegado y estoy contento con lo que hemos conseguido. He estado en el mundial de rally, en el mundial de rallycross, en el Dakar… En ese sentido me siento privilegiado.
¿Cómo es el proceso creativo y de ingeniería a la hora de idear y poner en marcha mejoras adaptativas a los vehículos?
Normalmente surgen de mí e incluso las diseño yo. Estudié ingeniería gráfica. Pero trabajo siempre con el resto del equipo. Lo evoluciono con el equipo de Guidosimplex en Italia, pero también con mis mecánicos. Sobre todo con mi jefe mecánico, con quien llevo ya 25 años y nos conocemos muchísimo. Él sabe ponerse en mi piel y eso para mí es muy importante.
¿Hay alguna innovación que te haya hecho sentir que habíais dado un gran paso adelante?
¡Muchas! El acelerador electrónico por ejemplo, antes era directamente por varilla. La fuerza que yo tenía que hacer con los dedos gordos… Por eso me han operado varias veces. Esa fuerza es la que normalmente se hace con el pie. Y hasta que desarrollamos un acelerador electrónico para descansarme, yo me quedaba sin fuerza en los pulgares.
Tardamos bastante en encontrar un buen potenciómetro. Pero esto tuvo mucha importancia, no solo para nosotros, porque al cambiar el aro manual por uno electrónico la gente con movilidad reducida en la parte superior, como distrofias en las manos o algunos tetrapléjicos, puede utilizarlo también.
¿Cómo te preparas física y mentalmente para las competiciones?
El entrenamiento físico lo hago todo el año para el Dakar. El resto de carreras lo planeo con mi entrenador. Hace 20 años que tengo el mismo entrenador y me conoce mucho. Se adapta a mi estilo de vida. Hay 200 días al año que estoy fuera de casa viajando de un lado para otro. Depende del planning que tengamos.
Hay carreras de velocidad y otras de distancia, como el Dakar y el entrenamiento es diferente para cada una. Solemos empezar a entrenar dos semanas antes de las carreras y el resto del tiempo trabajamos más de cara al Dakar. Normalmente cinco días a la semana más o menos.
¿Y a nivel mental tienes algo que te ayude?
Bueno, tengo a mi hija que es psicóloga deportiva y además especialista en neurociencia. Hago algunas cosas que ella me recomienda, pero bueno… ella me dice que no tengo remedio, ¿sabes? (risas).
Los deportistas de ahora son muy de entrenamiento psicológico, pero yo no soy así. Ella trabaja con muchos deportistas y cuando le preguntan por mí les dice que soy de otra época y hago lo que me da la gana. Hace 40 años que estoy haciendo deporte y ya estoy acostumbrado a mis métodos, tengo mi propio sistema de concentración.
¿Cuáles son los mayores desafíos que has encontrado en tu carrera deportiva y cómo los has superado?
El primero de todos fue que me dieran la licencia. Quienes tenemos movilidad reducida solo podemos hacer deporte paralímpico. Ahora está de moda el deporte inclusivo, pero yo empecé en el 89. Me costó explicarle a muchas personas que yo quería correr rallies. Finalmente me dieron la licencia, yo creo que por pena. ¡Y gané el campeonato el primer año! Aquel fue el primer obstáculo grande que me encontré y me encantó pelearlo. Aunque esto lo digo ahora porque fueron dos años luchando para que me dieran la licencia.
Otro desafío es la relación con la gente con la que compites. Siempre me he sentido arropado por el resto de pilotos, porque todos me han ayudado mucho… hasta que de pronto me ven muy cerca a nivel deportivo. Lo noto sobre todo porque hay algunos detalles que ya no me quieren explicar, ahí es cuando me doy cuenta de que estoy bastante cerca de ellos, y me gusta también porque entiendo que sea así.
Algo parecido me pasa con algunas marcas, porque me dicen que tienen miedo a que me pase algo y las repercusiones que puede tener, responsabilidades… les da miedo que desde fuera la gente me vea como un loco. Pero si estuviera loco, no estaría haciendo esto, o ya habría tenido un accidente. Me lo tomo muy en serio y ellos lo saben. No me quejo, en realidad tengo mucho apoyo.
¿Qué mensaje le darías a aquellas personas que están pasando por momentos difíciles y necesitan encontrar motivación?
Es complicado porque todo depende de muchas cosas. Cómo ha sucedido, qué ha pasado. Pero les diría que tenemos que dar gracias de estar en esta vida porque estamos en esta vida por casualidad. Si nuestros padres no se hubieran juntado aquel día yo no estaría hablando contigo. Hay cosas que pasan en la vida que son horribles y no hay vuelta atrás, pero creo que hay que estar agradecido de estar aquí. Tenemos que luchar para salir adelante. Eso es lo que a veces le digo a la gente…
En el camino hacia la inclusión y la accesibilidad ¿cuáles son los grandes hitos que aún están pendientes? o ¿qué grandes titulares te gustaría leer en un periódico sobre inclusión y accesibilidad?
Aún hay mucho trabajo que hacer porque la sociedad no está pensada para la gente que tiene limitaciones, sino para los “normales”. Yo digo mucho esto entre comillas, lo de “los normales”. Creo que no va a ser nunca igual. Porque la sociedad ya está creada así. Pero ¿hemos mejorado? Sí, muchísimo. ¿Que aún hay que mejorar más? Sí ¡Por supuesto!
Yo lo que pediría es más educación. Piensa que además de la gente que va en silla de ruedas hoy en día hay gente que tiene problemas visuales, auditivos, sensoriales de todo tipo, autismo, síndrome down… el 15 o 20 por ciento de la población está afectada. ¡Y algunos ni lo saben!
Hace poco en un congreso entrevisté a una chica con autismo de 17 años y cuando la pregunté ¿Cuando te lo han diagnosticado? Me dice “hace un año y medio”. Dije “tú tenías bullying en cole” y me dijo que sí. A veces la gente piensa “a este le faltan dos vueltas” y se ríen. No, a esa persona le pasa algo.
¿Hay algún cliché sobre la discapacidad que te parezca que está muy presente en la sociedad?
El tema de las rampas, por ejemplo. El problema de las rampas ya no tendría que existir. Debería haber accesibilidad universal que es mucho más cómoda para todo el mundo. Cuando ponen rampas a mí me obligan a ir por allí. Además cuando pones rampa y escalera todo el mundo sube por la rampa porque es más cómodo.
Así que en la medida de lo posible, en las calles, o espacios amplios si están bien pensados, hoy en día es habitual que no haya rampas. Hacen un espacio accesible universalmente también para los padres que llevan al niño en el cochecito, el repartidor que va con el carro cargado, vamos todos por el mismo sitio.
Y por otro lado, es importante el tema de la educación. A todos los niveles, empezando por hablar las cosas en casa. No debería haber ningún tabú o problemas para tener una conversación abierta.
Hay algunos que hemos tenido un accidente, otros tienen discapacidad de nacimiento y otros tienen otros defectos. No, oyen, no ven bien, o tienen problemas con los colores.
Es impresionante lo que se está haciendo ahora para la gente con problemas cognitivos en los supermercados o en los aeropuertos, que es todo a través de diseños y señalética para encontrar secciones, salir, etc. En los aeropuertos yo a veces me despisto y agradezco que haya pictogramas e indicaciones porque a todos nos facilita la vida.
¿Cuáles son tus próximos objetivos deportivos y personales?
Ahora estoy tomándome un tiempo, porque este año no voy al Dakar… Y porque llevo tantos años haciendo las cosas que estoy un poco saturado. Hay mil cosas que hacer en la vida y el deporte me absorbe mucho, me exige estar muy concentrado y después de 30 años estoy probando a hacer otras cosas.
Por ejemplo, a nivel deportivo estoy ayudando a deportistas que competían y tuvieron un accidente como Carlos Tatay. Él tuvo un accidente en MotoGP hace un año y pico y ya está corriendo otra vez. Trabajar con ellos me llena bastante porque les ayudo a resolver muy rápido algunas cosas que a mí me llevaron bastante tiempo.
Y esto lo voy combinando con el trabajo que hago con Guidosimplex y Sunrise Medical donde diseño y evoluciono los mandos o las sillas de ruedas… Tengo también una ortopedia, doy conferencias, y lo que la vida me va poniendo delante.
¿Hay algún mensaje que te gustaría enviar a los socios de AsoPMR o alguna cosa que te gustaría añadir?
Que intenten educar a su núcleo, a su familia, a los hijos, a sus amigos… de que hay que respetar las zonas donde se aparca, respetar los parkings reservados para gente con limitaciones, que no te puedes reír de nadie… ya estamos viendo que la gente tiene cada vez más problemas, y muchos más que va a haber, los móviles, las redes… tenemos que ser mucho más personas.

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