Cuéntanos un poco sobre ti: ¿cómo te llamas, cuántos años tienes y cómo te gustaría que describamos tu situación como persona con movilidad reducida?

Mi nombre es Cristina. Tengo 51 años. 

Es el mes de julio. Tras trece días en el hospital, dejo de caminar durante unos meses, con tensiones e incomodidades en mi cuerpo cada vez que lo movilizo y con muy poca energía en general. Sin un alma en la plaza de enfrente, tomo el sol con mis gafas oscuras y mi silla de ruedas.

Me encuentro de vuelta en casa de mi padre y madre, fuera de mi hogar, con dependencia para ducharme, preparar la comida, alcanzar objetos, desplazarme, acostarme. Gracias a su inestimable ayuda no he necesitado una residencia o continuar en el hospital para recibir cuidados. Pero para ellos esta situación también tiene un precio: no pueden hacer viajes de ocio ni mucha vida social. Los tres nos quedamos en un barrio periférico de la gran ciudad, semi vacío debido al éxodo temporal que suponen unas merecidas vacaciones. 

Para quienes no te conocen en persona. ¿Qué cualidades crees que te definen?

Siempre he sido como el Ave Fénix, resurjo de cenizas. Con más o menos esfuerzo, me levanto, aprendo, camino, vuelvo a caer y en cada caída añado otro aprendizaje más. Esta vivencia de discapacidad temporal me ha hecho recordar que soy así, que tengo esa fortaleza.

¿Qué crees que ha inspirado tu espíritu de superación a lo largo de tu vida?

Lograr ver todo lo atractivo, rico, alegre que tiene la vida, me ha hecho seguir, incluso en épocas que no sabía ni por dónde tirar.

¿Hay alguna figura histórica o de fantasía que te inspire?

Me inspiran las comedias del cine clásico americano, dónde pueden llegar a explicar aspectos oscuros desde la vitalidad y el humor, sin edulcorar, sino girando la visión de la realidad. Me inspiran, también, los bailarines de los grandes musicales de Broadway y las artistas de Burlesque, valientes y empoderadas, como Gypsy Rose Lee.

¿Cómo ha evolucionado tu perspectiva sobre las limitaciones y posibilidades a lo largo de tu vida?

Viví con esa creencia limitante de lo que podemos y no podemos hacer, de la falta de posibilidades, del “no lo intentes, para qué….” y poco a poco, tras “trenes perdidos”,  se reflexiona que se pueden intentar muchas cosas, que el fracaso es bendito porque nos hace aprender. Y hay muchas maneras de hacer. Hablando metafóricamente, cuando has perdido un tren, se puede coger una bicicleta, igual no llegas tan lejos y te cansas, pero disfrutas el trayecto con calma, con paradas elegidas por ti, eres dueña de tu propio camino, puesto que eres tú la que pedaleas.

¿Hay algún hecho o encuentro que te haya hecho hacer ese click con respecto a tu situación?

Me ha hecho “click” una experiencia laboral del pasado que tuve en Irlanda. Era asistente de una chica que nació con espina bífida: le ayudaba a levantarse por las mañanas, en su aseo, desayuno, conducía su furgoneta hasta el trabajo. En su ámbito laboral, colaboraba con sus tareas administrativas …La relación que mantuve con ella me hizo aprender mucho de las personas en situación de dependencia, de su falta de privacidad, de su energía para seguir adelante, del necesario sentido del humor….

Y, cosas de la vida, cuando me he encontrado en una situación similar, esos meses que conviví con ella me han servido de aprendizaje. La he recordado mucho.

¿Cómo te cuidas física y mentalmente?

En mi fase más dependiente he sentido el cuerpo que tenía, con la capacidad de movimiento que había en ese momento y he actuado a partir de ahí. No he querido ir más lejos, nunca mejor dicho. Con las relaciones sociales, sucedía lo mismo, siendo mucho más reducidas, las que surgían eran valoradas con agradecimiento. Y podía ser la gente que hablaba espontáneamente conmigo en la plaza.

¿Y a nivel mental tienes algo que te ayude?

La lectura acompaña mucho, te hace moverte desde tu silla, experimentar situaciones estimulantes desde tu cama. Te otorga el vivir la vida de otros y no la tuya, de manera que te olvidas de tus preocupaciones. 

También, algo cercano a la meditación, mirar, sentir lo que hay a tu alrededor, respirarlo, sin darle demasiadas vueltas a asuntos propios. 

¿Qué mensaje le darías a aquellas personas que están pasando por momentos difíciles y necesitan encontrar motivación?

Mi mensaje es que la paciencia es una actitud vital difícil pero sorprendente. Si logras minimizar la inquietud, comprenderte en tus momentos bajos, mirarte hacia dentro sin prisas…llega un día que la motivación aparece sin darte cuenta, como una inspiración.

En el camino hacia la inclusión y la accesibilidad ¿cuáles son los grandes hitos que aún están pendientes? o ¿qué grandes titulares te gustaría leer en un periódico sobre inclusión y accesibilidad?

Uno que me viene a la mente son las casas adaptadas. La construcción de hogares accesibles, que permitan al individuo con dependencia vivir lo más autónomo posible. 

Titular: El gobierno aprueba el presupuesto para la construcción de viviendas accesibles.

¿Hay algún cliché sobre la discapacidad que te parezca que está muy presente en la sociedad?

Infantilizar a la persona con algún tipo de discapacidad. Como si fuesen seres de otro mundo, cándidos y frágiles. Con asombro si les surgen emociones pasajeras como la frustración o la ira, habituales en el individuo medio y necesarias en momentos puntuales para tirar adelante.

¿Cuáles son tus próximos objetivos personales?*

Son todos físicos: poder volver a bailar, prácticamente al nivel de antes. Hacerme una pequeña ruta por la montaña sin miedo a tropezar. Correr mínimamente, al menos para llegar al bus que está a punto de salir….

¿Hay algún mensaje que te gustaría enviar a los socios de AsoPMR o alguna cosa que te gustaría añadir?

El asociacionismo en este caso (y en otros muchos) es imprescindible. Tanto la administración como la ciudadanía no van a mirar lo suficiente por este colectivo si no reivindicamos. Creo que visibilizarse y dignificarse aporta mucho a la sociedad. 

Por lo tanto, AsoPMR y otras similares son primordiales para el apoyo y la compañía de mucha gente. Os agradezco y felicito.

 ¿Cómo te has sentido al responder esta entrevista? ¿Ha sido una experiencia significativa para ti? Tu testimonio puede animar a otros socios a compartir su historia. 

Responder a esta entrevista ha sido un regalo. Las preguntas dan pie a una auto reflexión muy constructiva; siendo, además, una herramienta para valorarse y comprender la fuerza e inteligencia que surge en momentos difíciles.