Hoy os compartimos la historia de Dolores Rivera. Una mujer de 94, nacida en Palenciana en 1931. Su historia con la discapacidad empieza a los 40 cuando sufrió una infección desconocida que le dejó las piernas paralizadas durante un tiempo, lo que la obligó a pasar meses en el hospital. A día de hoy Dolores es una mujer que ha vuelto a caminar y va a donde quiere, siempre acompañada de su carrito andador para poder apoyarse, sino sería imposible.

Os invitamos a leerlo vosotros mismos:

Cuéntanos un poco sobre ti: ¿cómo te llamas, cuántos años tienes y cómo te gustaría que describiéramos tu situación como persona con movilidad reducida/ discapacidad?

Soy Dolores Rivera, nací en 1931 y tengo 94 años. Soy de Palenciana, Córdoba, pero llevo más de 60 años viviendo en un pequeño barrio de Tarragona, Cataluña, donde he formado mi familia con mi marido y nuestros 4 hijos.

 Mi situación con la discapacidad siempre ha sido cambiante porque yo con los 50 años aproximadamente (no lo recuerdo bien) tuve una infección que me dejó paralítica durante 3 meses. Durante ese tiempo estuve en el hospital ingresada y con el tiempo pude recuperarme, poco a poco volví a empezar a andar, pero nunca recuperé del todo la movilidad del principio.

Para quienes no te conocen en persona. ¿Qué cualidades crees que te definen?

Soy una persona muy entregada, no me cuesta hacer favores y “no tengo nada mío”, es decir, si puedo dar algo lo doy siempre.

¿Qué crees que ha inspirado tu espíritu de superación a lo largo de tu vida?

Apoyarme en Dios, que es en lo que he creído desde pequeña y pensar en mi familia que es la que me da motivos para seguir hacia adelante siempre, sin importar la situación.

¿Cómo ha evolucionado tu perspectiva sobre las limitaciones y posibilidades a lo largo de tu vida?

Con los 40 años pensaba que moriría, y me quedé paralitica un tiempo, y luego mejoré pero ahora voy con andador.

¿Hay algún hecho o encuentro que te haya hecho cambiar esa perspectiva con el paso del tiempo?

Siempre he pensado que a pesar de estar mal, siempre hay personas que sufren más. Depende del momento de mi vida he estado más motivada acerca de mis posibilidades o menos, sobre todo cuando pasé esos meses en el hospital que sentí que me moría.

Por suerte he estado rodeada de mi familia y nunca me ha faltado ese apoyo. 

Por otro lado, ¿Haces algo que te ayude física o mentalmente?

Físicamente intento salir a caminar al menos dos veces al día para trabajar las piernas, siempre con la ayuda del carrito y parándome a menudo para descansar a cada poco.

¿Cuáles son los mayores desafíos que has encontrado en tu vida y cómo los has superado?

Una de las cosas que se me hacen más duras estos últimos años es la de no poder dedicarme a mi propia casa, no puedo limpiar bien, no puedo cocinar bien, no puedo ir a comprar sin molestias, etc. Actualmente necesito una persona que venga a limpiar y a que me ayuden a ducharme, porque desde hace años no puedo hacerlo yo sola.

¿Qué mensaje le darías a aquellas personas que están pasando por momentos difíciles y necesitan encontrar motivación?

Que no podemos pasarnos todo el tiempo pensando y dándole vueltas a lo malo. Las cosas a veces son como son y solo nos queda seguir hacia adelante, asumiendo que en la vida no todo es bueno pero estamos rodeados de muchas cosas que sí lo son. Finalmente la frase que uso siempre para asumir una situación es: “Que sea lo que Dios quiera”. No podré cambiar las cosas, solo dejar que pasen.

En el camino hacia la inclusión y la accesibilidad ¿cuáles son los grandes hitos que aún están pendientes? o ¿qué grandes titulares te gustaría leer en un periódico sobre inclusión y accesibilidad?

Más espacios públicos donde poder estar tranquilamente, que estén cuidados, limpios y sean accesibles. 

Como titular: “Se acaba la soledad y las barreras en la vejez, las personas mayores vuelven a ocupar el espacio público”

¿Hay algún cliché sobre la discapacidad que te parezca que está muy presente en la sociedad?

Personalmente yo antes de usar el carrito sentía mucha vergüenza de él, no lo quería usar en público, pero ahora no puedo separarme de él. Conozco a otras mujeres del barrio que también les pasa eso, y prefieren andar con bastón que con el carro, solo por vergüenza, pero el bastón a la larga hace que se te cargue el hombro y te duela.

Yo a estas personas les diría que una vez asumes tu situación, tus limitaciones y tus capacidades, dejas de avergonzarte de los elementos de apoyo como el carro u otros.

¿Cuáles son tus próximos objetivos personales?

Ya he hecho lo que tenía que hacer. Ahora mi deseo es que mi familia tenga salud y prosperidad. 

¿Hay algún mensaje que te gustaría enviar a los socios de AsoPMR o alguna cosa que te gustaría añadir?

Que no dejen que la vergüenza o el miedo les paralice. Que busquen apoyo en lo que sea que les vaya bien; la familia, la fe, las personas que conoces en las asociaciones, etc. 

 ¿Cómo te has sentido al responder esta entrevista? ¿Ha sido una experiencia significativa para ti? Tu testimonio puede animar a otros socios a compartir su historia. 

Maravillosamente de poder compartir siempre que pueda mis experiencias con AsoPMR. Para mí, responder a  esto significa hacer un repaso de algunos de los momentos más significativos de mi vida.